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Yorkshire Terrier

La apariencia general del Yorkshire Terrier debe ser la de
un Terrier enano de pelo largo, con la capa colgando lisa y uniforme a cada lado del cuerpo, partida con una raya que se extiende desde la trufa hasta la punta del rabo. El animal deber ser compacto, gallardo, de porte enhiesto. El perfil general debe proporcionar la impresión de poseer un cuerpo vigoroso y bien proporcionado.

 

La cabeza es agradable a la vista, debe ser armoniosa y proporcionada con respecto al cuerpo del perro; el cráneo no debe ser redondeado; el hocico no es nada deseable largo, pero tampoco demasiado corto; los ojos deben ser oscuros, con el borde de los párpados muy pigmentado, ligeramente almendrados y no prominentes; las orejas deben ser pequeñas, erectas, en forma de uve invertida y de inserción no muy separada; el pelo que las bordea debe ser cortado sobre su tercio superior. En el Yorkshire no hay distintas tallas, sólo se especifica que el peso máximo debe ser de 3,175 kilogramos (7 libras). El ideal se encuentra entre 2 y 2,5 kilogramos, tanto para machos como para hembras. La cola es el reflejo de la línea dorsal; se eleva ligeramente sobre la línea del dorso, preferentemente 90 grados; se corta a los pocos días del nacimiento. Las extremidades delanteras deben ser rectas; una mala implantación de los miembros anteriores provocará una posición defectuosa de los pies. Las extremidades posteriores tienen una angulación muy marcada, lo que se aprecia, sobre todo, al andar.

 

Sólo existe una variedad de color con distintas intensidades. Debe ser azul metálico oscuro en el cuerpo y dorado oscuro en cabeza, pecho y patas. De textura sedosa y brillante; el pelo debe tener suficiente calibre para que caiga a ambos lados del cuerpo con un peso adecuado para que no se ondule, rice o quede con aspecto algodonoso.

 



Perro pequeño pero con mucho carácter, tanto que si el dueño lo malcría puede convertirse en una auténtica pesadilla para todo aquel que le rodee. Es muy importante que reciba un adiestramiento que establezca pautas de conducta y normas de convivencia. La mala reputación de su carácter procede del hecho de que sus dueños no han sabido tratarlo como lo que es, un perro. De carácter testarudo, no precisa más que insistir en los aspectos de su adiestramiento. Es osado y no tiene miedo a enfrentarse a perros que le superen con mucho en talla.