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Akita Americano

Es un perro grande, fornido, despierto, con abundancia
de tejido muscular y estructura ósea fuerte, la cabeza ancha forma un triángulo romo con hocico firme, los ojos son pequeños y las orejas erectas e inclinadas hacia delante en prolongación de la línea de la nuca, la cola es grande y enrollada con un extremo grueso y apoyada.
La cabeza es de gran tamaño en equilibrio con el cuerpo con hocico ancho y recio, la nariz es ancha y de color negro, con las orejas erectas y algo pequeñas con relación al resto de la cabeza de forma triangular ligeramente redondeadas en sus extremos, separadas entre sí sin quedar excesivamente bajas.
Los ojos son pequeños y hundidos de color castaño y de forma triangular, el cuello es grueso y musculoso ensanchándose hacia los hombros con un pecho ancho y bien desarrollado.
La cola es grande y poblada, se fija en posición elevada y apoya sobre el lomo, el pelo es de doble capa, la interna espesa, suave y densa y de menor longitud y la externa es lisa y áspera, se admite cualquier color incluido el blanco, los colores son brillantes con o sin mascara en la cabeza.
Según el estándar los machos miden de 66 a 71 cm. A la cruz y las hembras de 61 a 66 cm.

El club americano del Akita fue creado en 1956 y el Kennel Club Americano (AKC) aceptó la raza en octubre de 1972 (registro en el libro de orígenes y acceso sin restricción a las exposiciones). Desafortunadamente, en aquel entonces, el AKC y el Kennel Club de Japón (JKC) no tenían acuerdo de reconocimiento mutuo de los pedigríes por lo que ninguna nueva línea de sangre japonés pudo beneficiar a la cría en EEUU. Los Akitas en EEUU se convirtieron así en perros muy diferentes de los encontrados en Japón, país de origen. Se desarrollaron, en EEUU, bajo una forma única cuyo tipo y características siguieron sin cambios desde 1955.

De carácter silencioso y reservado, posee una conducta disciplinada y una
dignidad sosegada y elegante, el carácter es sobrio y tranquilo, carente de
temor pero prudente en sus actos, es por ello un perro que no es dado a
perder el control y no es presa de acusado nerviosismo cuando tiene que
hacer frente a situaciones desconocidas.
Incluso de cachorro pone de manifiesto una dignidad asombrosa,
acostumbrándose rápidamente a las mas variadas circunstancias y estilos
de vida que acepta como una forma de conducta, manteniendo al mismo
tiempo su espíritu reservado y libre.
Es muy paciente con los niños de corta edad y adopta un papel protector
de la familia y del hogar, de absoluta confianza los protege de
cualquier intrusión.