ORIGEN Y DOMESTICACIÓN DEL PERRO

 

El Miacis, antepasado del perro, vivió entre los períodos Eoceno y Oligoceno de la era geológica, hace aproximadamente 40 millones de años, según lo indican las pruebas de Carbono 14 de laboratorio efectuadas a los restos fósiles encontrados. Se trató de un carnívoro pequeño, agresivo con cuerpo largo y patas cortas, que probablemente vivía en los árboles y tenía garras retráctiles como los gatos.
La evolución de los carnívoros se relaciona directamente con la de los herbívoros (vacas, caballos, venados), pues mientras estos desarrollaron la habilidad para vivir en las grandes planicies, los descendientes del Miacis se transformaron para convertirse en corredores y poder capturar su comida. De estos corredores ancestrales provino la familia del perro, llamada Canidae y de este nombre se deriva la palabra Canino.

 

El perro es un animal doméstico, dócil y dispuesto a obedecer las órdenes del hombre. Por estas razones se le conoce con el nombre científico de Canis familiaris. Este fue el primer animal que se domesticó completamente, el proceso ocurrió hace aproximadamente unos 15 a 20 mil años. Nadie sabe cómo o por qué ocurrió este hecho y al respecto existen muchas teorías. Quizá la más conocida dice que los cazadores primitivos trajeron a sus cavernas cachorros de lobo o un animal semejante y los criaron a su amparo, alimentándolos con desperdicios, desarrollándose así una especie incapaz de competir con sus parientes salvajes y que manifestó algún grado de dependencia de los humanos. Estos animales de instinto cazador y carnívoro se unieron al cazador primitivo en la persecución de otras especies. De esta forma se reconoció su valor en esta actividad como guardianes y cazadores y se formó poco a poco una relación amistosa con el hombre.



Nuestros antepasados, entre los años 30.000 y 15.000 a.C., pintaron o esculpieron animales en grutas,  todavía no se sabe bien porque hicieron estas interpretaciones o escenas con la presencia de animales. Estas cuevas, mal iluminadas, húmedas y de difícil acceso, nos harían pensar que hacía parte de cultos mitológicos que merecían ser interpretados en estas manifestaciones artísticas, que garantizaban la presa para el futuro que aseguraba el sustento nutritivo.

 

Los animales elegidos por aquellos antiguos artistas, eran todos para consumo como caballos, bueyes, renos y ciervos. El perro aparece en estas escenas de caza hacia el 10.000 A. C. como protagonista y ayudante en esa tarea, lo cual nos hace suponer que ya estaría domesticado y dispuesto a brindarle al hombre su guardia frente a depredadores y de manera muy protagónica ayudándole en la caza de grandes mamíferos, y obteniendo a cambio refugio y alimento.