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Los perros en edad adulta requieren cuidados y atenciones especiales. Y aunque podrá cuidar de sí mismo en muchos aspectos, necesitará todavía que sigas siendo su responsable. De hecho, muchas de las disciplinas que comenzaste a enseñarle, deberán continuar durante toda la vida.
Sicología canina

Es muy normal que el dueño de un perro
interprete como un mal físico la conducta anormal de su perro.

 

Sin embargo, es necesario saber que algunos comportamientos violentos, sorpresivos o de aislamiento, que no se hayan dado en el animal con anterioridad, se pueden deber a algún tipo de problema psicológico, por ejemplo una depresión.

 

Esto es cada vez más frecuente, por lo que se están desarrollando numerosos estudios encargados del conocimiento de la psicología del perro. Por ello, ante reacciones de este tipo, el amo debe acudir a un especialista con el fin de determinar y tratar de solucionar el problema de su mascota.


 

ImagenCausas de los problema psicológicos

 

Las conductas depresivas o violentas de un perro tienen siempre un factor causante. Para cada caso individual existe una respuesta o causa diferente, pero lo habitual es que estas conductas se deban a deficiencias del entorno en el que se encuentra el perro; ya que es posible que no sea el más adecuado.

 

Asimismo, es muy común que el amo sea el responsable de la aparición de alguno de estos, ya que cuando el dueño no presta al animal la atención que éste precisa, se produce un sentimiento de rechazo en el perro, que cree no ser admitido en el núcleo familiar.

 

 

 

Hay otras causas comunes de los estados depresivos o apáticos del perro, como las excesivas situaciones de aburrimiento o las reclusiones solitarias durante largos periodos de tiempo. A su vez, es frecuente que el perro se encuentre incómodo ante el desorden doméstico, ya que no encuentra hábitos regulares de vida y se produce un desajuste funcional. No obstante, el mayor factor de un desarreglo psicológico lo constituye el ansia de compañía, el maltrato y la falta de afecto o cariño por parte del dueño.

 

Es posible detectar a tiempo la depresión del perro e intentar dirigirle a un experto capaz de tratarle. Para ello, es necesario que el dueño preste atención al animal, con el fin de observar su conducta y percibir si ésta es anormal. Así, si el perro presenta un carácter de apatía general, somnolencia, inapetencia o falta de interés ante estímulos gratificantes, se debe sospechar de una posible depresión. Esta patología puede afectar a todas las razas por igual.